Febrero, mes de amar a la naturaleza

 

Somos parte de la naturaleza

El amor es respeto,

es convertirse en uno mismo

 

En esta ocasión entraremos en un tema que es tan profundo como lo es un cenote: El amor.  Un concepto subjetivo pero al mismo tiempo universal. Un sentimiento que se traduce en una manifestación de acciones y reacciones. Todos lo hemos sentido en alguna de sus múltiples formas, se los aseguro.

 

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A lo largo de la historia de la humanidad se le han dado diferentes significados e interpretaciones. En la Mitología Maya, Ixchel es la Diosa del Amor, esta deidad regía los aspectos de la fertilidad, la salud, el agua y la vegetación. Uno de los templos más importantes a Ixchel está en Cuzamil (Hoy Cozumel). Anualmente se realizaba un ritual en donde valientes canoeros realizaban una Travesía Sagrada desde el Puerto P’olé (Hoy Xcaret) para hacerle una ofrenda y así procurar la abundancia en tiempos de siembra y cosecha.

Parece que estas costumbres se nos han olvidado, pues hoy en día es muy fácil que se nos presente la abundancia en tiendas y supermercados. La tecnología nos alejó de la conexión que tenemos con la naturaleza y ya nos estamos dando cuenta de que debemos de regresar a los orígenes. El cuidado del medio ambiente parece ser una tendencia, pero más que eso, éste comportamiento responde a una necesidad del ser humano de regresar a sus raíces, a un reencuentro con el ser. Formamos parte de la tierra y por ello tenemos la gran responsabilidad de preservarla.

 

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México es un país muy rico en recursos naturales; minerales, agua, flora y fauna. Paisajes increíbles que nos hacen únicos. Lo que nos hace falta es un poco de conciencia y amor. Y claro, como los enamorados, manifestarlo con acciones.

 

¿Qué podemos hacer para demostrarle nuestro amor?

Pasemos tiempo con ella. Es necesario que nos conozcamos más, y solamente el tiempo ayudará a que nuestra relación crezca, evolucione y se haga sólida. Siempre que podamos, salgamos al jardín, al parque, a un lago o al mar. Incluso si vivimos en una ciudad urbanizada y trabajamos todo el tiempo, podemos tener una flor o un pequeño cactus en el escritorio. Visitemos reservas naturales, juguemos con el perro y con el gato. No importa dónde estemos ni cuál sea nuestra rutina, la naturaleza está ahí y podemos sintonizarnos con ella.

Debemos procurarla y atender sus necesidades, pero sobre todo cuidarla. Si tenemos un jardín, hay que regarlo, si tenemos mascotas hay que alimentarlas adecuadamente. Evitemos contaminar y respetemos su espacio. Utilizar productos biodegradables es una buena forma de protegerla y demostrar que nos importa.

 

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Beneficios de estar en contacto con la naturaleza.

El amor es dar sin esperar nada a cambio, pero generalmente se nos recompensa de alguna manera y sin duda alguna la naturaleza lo hará. Los Mayas consideraban que los cenotes son un oasis en medio de la selva, manantiales en donde se llenaban de paz y energía, por eso mismo era ahí donde hacían sus rituales de vida, muerte, fertilidad y renacimiento.

La búsqueda de respuestas forma parte de nosotros, es por eso, que recientemente investigadores de la Universidad de Essex compararon el efecto de caminar 30 minutos sobre un parque y sobre un centro comercial. El 71% de las personas que caminaron en el parque reportaron menores niveles de ansiedad y depresión. Sólo el 45% de las que pasearon en el centro comercial redujo sus estos niveles, pero además el 22% de este último grupo reportó sentirse más triste, y el 50% más tenso.

Un estudio más impresionante es el de Roger Ulrich, pues demostró que la ubicación de un hospital en Oregon, Estados Unidos, en un entorno natural, reduce el tiempo de recuperación de los pacientes. Demostró también que en hospitales que tienen jardines, los pacientes presentan menos estrés y sanan más rápido. Muchos otros estudios demuestran que el contacto con la naturaleza, plantas y animales fomenta la concentración y reduce la irritabilidad, mejora la salud, el ánimo y la autoestima.

Febrero es una época de dar amor sin medida y es importante recordar que somos parte de un todo. Amar a la naturaleza es amarnos a nosotros mismos.

“Todos somos uno. Pájaros, plantas, animales, minerales, todos somos expresiones distintas de una misma y esencial energía. Nuestro camino, nuestras búsquedas y nuestros sueños son la expresión molecular de la experiencia de vida de todo nuestro planeta. Cuidándolo nos ayudaremos a crecer.” – Alejandro Lerner.

“Yo soy nosotros” – Marcos Constandse.